EN BUSCA DE LAMINIO

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                                                 LAS CLAVES DE LEZUZA (2ª  Parte)

[Tesis de Federico J. García Mariana]

Al final de la 1ª parte de este artículo., aludíamos a cierto lugar de La Mancha como el más probable en la localización de Laminio. Este lugar era, evidentemente, Munera. A mi juicio, presenta el mayor número de posibilidades, considerando que la estadística sirviera de ciencia en arqueología, y  pudiéramos utilizarla, al menos,  como técnica para reducir el radio de busqueda del semicírculo definido para nuestro marco geográfico.  Pero la historia debe basarse además  en claras pruebas experimentales, las cuales, muchas de ellas podrían haber desaparecido (como luego comentaré), aunque todavía queden algunos vestigios que con el tiempo se fueran descubriendo. Sabiendo dónde y qué puedo buscar, sin duda que los descubrimientos serán siempre más fáciles.

Porque Munera reúne las mejores condiciones para el asentamiento de la Laminio romana, y esto es así, porque se ajusta a las distancias citadas en el Itinerario nº 31 de Antonino:

- De Laminio a Caput Fluminis Anae, 7 millas romanas (10 kms.)

- De Caput Fluminis Anae a Libisosa (Lezuza), 14 millas romanas (21 kms.)

Por lo que el semicírculo del marco geográfico, considerando que este itinerario fuera rectilíneo, se nos reduciría a  unos 31 kms hacia el Oeste de Lezuza, y en esta delimitación encontramos sólo 2 importantes núcleos actuales: El Bonillo y Munera (antes se consideró 35 kms. por la posibilidad de incluir también, en nuestro estudio, a la villa de Ossa de Montiel)

LOCALIZACIÓN DE "CAPUT FLUMINIS ANAE":

Citan las fuentes, que El Bonillo tenía infinidad de núcleos poblacionales, y fue "fundado" en la Edad Media por unión de dos de estas antiguas aldeas que se agruparon sobre un cerro denominado Cerro Bueno. La formación de este núcleo, a más de 1050 mts. sobre el nivel del mar, supone ser uno de los más altos del Campo de Montiel, y de los más singulares desde el punto de vista hidrológico, considerando que se encuentra en la cabecera de los tramos fluviales que forman el Guadiana Alto. Por lo que es difícil no pensar, que en la época romana, algunas de aquellas aldeas no fueran tomadas como cabeza del río Anae, ya fuera hacia la vertiente del río Alarconcillo (primera aportación hacia las Lagunas de Ruidera), o de la vertiente hacia el río Córcoles-Záncara, en el paraje lagunar de Navalcudia, principal acumulador y recargador del acuífero responsable de todos los manantiales de la zona (incluidos los que manan hacia la vertiente del río Lezuza, hacia la cuenca del Júcar). Por lo que debemos suponer, sin mucho esfuerzo, que el pueblo romano identificara el sector de El Bonillo como cabeza del río Anae, y en concreto, alguna de sus antiguas aldeas, aún por identificar.

Es más difícil pensar que los romanos identificara a las Lagunas de Ruidera con el nacimiento del río Anae, ya que, en este caso, su verdadero nacimiento no serían las lagunas mismas, sino los primeros riachuelos que las forman: el río Alarconcillo o incluso el río Pinilla, donde se sitúan desde tiempo inmemorial las Salinas de su mismo nombre, ya explotadas desde estas fechas. 

Personalmente, me inclino más a pensar que la cabeza romana del río Anae, no era la vertiente hacia las Lagunas de Ruidera, sino, como tesis novedosa, la cabecera del río Córcoles, en la zona donde surgen los manantiales más importantes, junto al núcleo de El Bonillo. La cabecera del arroyo de las Ánimas podría ser una de las mejores zonas, donde aún permanecen algunos reconocidos manantiales (Fuente de la Salud, Fuente de las Perdices, etc..).  Y tal vez por este paraje era donde se situara en aquella época, precisamente, la Caput Fluminis Anae, mansion bien conocida por las fuentes clásicas, uno de los primigenios núcleos poblacionales de El Bonillo. Por otro lado, el cauce del río Córcoles, aunque irregular en su caudal (como un río "libre" que emerge y se sumerge), presenta un claro cauce hacia el río Záncara, según el álveo más natural de todos los posibles como cabecera del Guadiana.

LOCALIZACIÓN DE "LAMINIO":

Siguiendo todas las claves que nos definen la localización de Libisosa en Lezuza, nuestras pesquisas se centran en encontrar un lugar a unos 21 Kms. hacia el Oeste para la localización de Caput Fluminis Anae. Es verdad que existe todavía incertidumbre en la localización de esta mansión intermedia, clave para encontrar su gran oppida, pues Caput Fluminis Anae debería de ser sólo una aldea dependiente del municipio de Laminio.

Pero en rasgos generales, si suponemos que Caput Flaminis Anae se situaba en los alrededores de El Bonillo, debemos deducir que Laminio se encontraba a unos 10 Kms. de ésta y a 21 kms. de Lezuza, pero... ¡siguiendo, no un itinerario rectilíneo, sino quebrado...!, de este modo, el gran núcleo laminitano se ubicaría a estas dos distancias respectivas, lugar junto a la villa de Munera.

Por otra parte, podemos basarnos también en un criterio etimológico, que se fundamentaría en el juego de palabras siguientes dadas en la bibliografía para Lezuza: LIBISOSA, LIBSUSA, LESSUSA, LEZUZA... Podría sugerirse, por analogía, un modelo para el término de LAMINIO, sobre la consideración de que la denominación original que se hace de este lugar en la Vía XXXI de Antonino, según la transcripción que hace O. Cuntz, en su “Itineraria romana” de 1929, es la siguiente: 

446,8   Item a Lami-

            nio alio iti-

            nere Caesa-

            rea

Por deformación sintáctica, “Laminio alio itinere”, podría convertirse, por contracción, en “Laminiere”; y posteriormente en “LAMINUERA” Y “MUNERA”... (más rara es la deformación para Libisosa)

Mi tesis de identificación de Laminio con Munera no es original, pero sí el de considerar que el itinerario nº 31 de Antonino no era rectilíneo sino quebrado (o curvilíneo). Mas lo sorprendente ha sido comprobar que, posteriormente a la formulación de estas conclusiones, rebuscando en la bibliografía,  acerté de casualidad con ciertos argumentos introducidos en 1963 por Enrique García Solana junto a Gonzalo Arias (recogido en la web de Gonzalo Arenas de la Hoz), donde, por primera vez, se introduce esta posibilidad: 

1) Que la vía nº 31 fuera desde Lezuza siguiendo el trazado de la actual carretera CM-3152, para pasar al camino que ascendía el río Lezuza, llamado hoy Camino del Sax, hasta las Casas del Calzadizo, donde parece ser que se conservaba ciertos vestigios de esta calzada; cruzaría la Vereda de los Serranos y las Lagunas de Navalcudia por el lado Norte, para volver a la carretera CM-3152 que va de Lezuza a El Bonillo; este  antiguo trazado podría identificarse con las 14 millas romanas (21 kms.), que existen aproximadamente entre estas dos poblaciones. 

2) Que la continuación de esta calzada, sería a partir de Caput Fluminis Anae, girando hacia el Norte en dirección a  Laminio, definiendo el tramo de las 7 millas (los 10 Kms.), que existe entre El Bonillo y Munera, seguramente por la actual carretera CM-3133, hasta las inmediaciones del Cerro de las Talas, donde tomaría el camino del Cuarto del  Cojo, desde donde parece que también se conservaba aún algunos vestigios de dicha calzada; para llegar al trazado de la moderna carretera nacional N-430, vadear el río Córcoles por el camino de los Casares y llegar hasta el castillo o hasta estos Casares. La historiografía nos refiere la existencia de ciertos “casares”, junto al río, próximas al castillo, como el antiguo asentamiento original de Munera, que por unas pestes, fue posteriormente desplazado hacia arriba de la vega, por ser tierras más saludables. La pregunta fundamental sería, qué tipo de orígen y construcciones serían la base de estos “casares” antes de la Edad Media.

Pero la dificultad con que se tropezaron estos eminentes investigadores, fue considerar que la distancia entre Laminio y Libisosa era rectilínea. De ahí la sugerencia de entonces, que Laminio podía situarse en la confluencia entre los ríos Córcoles y Sotuélamos (en El Villar). Pero antes que uds. me lo comenten, porqué la A31 no iba rectilínea desde Munera a Lezuza, yo me adelanto, para sugerirles, que cualquiera que conoce este sector, puede deducir la mayor dificultad existente en salvar los distintos cerros y lomas, que en serranía Este-Oeste, se disponen entre Munera a Lezuza; pues siguiendo los caminos naturales a lo largo de las riberas, parece ser que los romanos sentían mayor predilección (como es lógico); es decir, una mayor preferencia por los pasos fluviales frente a los puertos montañosos aunque tuvieran que rodearlos. No hay que olvidar, que se trazaba de construir tramos de calzadas con pendientes suaves, la mayoría de los cuales se bastaban con vadear fácilmente los riachuelos de la zona, sin necesidad de grandes desembolsos en la construcción de grandes puentes; todo esto muy preferible frente al trazado por salvar las cuestas de los relieves que se encuentran entre Lezuza y Munera. Al menos esto puede explicar que la calzada A31 en estos primeros tramos no fuera rectilínea. Otra justificación, clara, por lo que la A31 fuera quebrada, es que se trataba, en efecto, "sólo" de un itinerario, donde se identificaba con precisión, la localización de una posible "quinta" o dstacamento militar en Caput Fluminis Anae, en el lugar más alto de ager, donde se dominaba varias vertientes hidrográficas, y a la vez, de situación relativamente cercana a su oppida Laminio y a la colonia de Libisosa

Y por tanto, al considerar ahora que la vía 31 de Antonino era quebrada, explicaría la posibilidad de una más que aceptable correspondencia entre estas dos distancias relativas: Munera-El Bonillo y El Bonillo-Lezuza.

Existen además otros poderosos argumentos para identificar a Laminio con Munera, lugar junto a su enigmático castillo en Los Casares; o incluso con antecedentes parecidos a los de Libisosa:  el asentamiento de la antigua urbe junto al castillo.

No obstante, esto sólo es una hipótesis que precisa investigarse más fondo en los alrededores de esta villa; sobre todo en lo que respecta a las cercanías de su castillo, actualmente en reconstrucción.  Por el momento, poco o nada se ha encontrado de restos romanos. Tal vez estos alguna vez fueran borrados por alguna guerra o cataclismo.... Tal vez las antiguas moles de piedra fueran reutilizadas para la construcción de la fortaleza en el periodo medieval.... O Tal vez que el descabellado proyecto del nuevo trazado de la variante de la carretera N-430 por el sur de Munera, nos destruya para siempre algún vestigio del mundo romano-ibero de Laminio….

Pero por otro lado…,  tal vez algún día escribamos algún nuevo artículo informando del Gran Descubrimiento..., y que el misterio de Munera por fin nos sea  revelado.

Será el reencuentro en una 3ª fase (y no de carreteras, precisamente…)

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"Las Claves de Lezuza", Julio-2005© Copyright FEDERICO JOSÉ GARCÍA MARIANA