Gregorio Carrasco Serrano
Universidad de Castilla-La Mancha
VIARIA ROMANA DEL ÁMBITO PROVINCIAL DE CIUDAD REAL:
BASES PARA SU ANÁLISIS
Actas
del II Congreso Internacional de Caminería Hispánica. Tomo
I, pp. 71-84
Según expone Gregorio Carrasco Serrano (Actas del II Congreso
Internacional de Caminería Hispánica), distintos historiadores, relacionan a
este paraje con la antigua Lamini o Laminio, como punto de intersección de
trazados, del cual partían dos vías, una de ellas a Toletum (It. Ant.,
446, 4-7), y otra a Caesaraugusta (It. Ant., 446, 8-448, 1).
Porque Lamini, es mencionada por distintas fuentes antiguas: como Ptolomeo (II,
6, 56) Ëáìéíßïí 56, y Plinio (III, 6), que pone el origen del río Anas
precisamente en el ager Laminitanus (ortus hoc in Laminitano agro
Citerioris Hispaniae...), afirmando además (XXXVI, 165) que las mejores
piedras de afilar instrumentos de hierro se encontraban en Laminium 57.
También Plinio (III, 25) cataloga a sus pobladores como estipendiarios del conventus
Cartaginiensis; además es citada por el Anónimo de Rávena (313, 17: Lamini),
estando asimismo atestiguada epigráficamente (CIL, II, 3228, 3251 y
3252), con la categoría de municipium 58 alcanzada en época Flavia. Es
ubicada por E. Florez 59, E. Hübner 60 y A. Schulten 61 junto a Fuenllana 62.
Por su parte M. Cortés y López 63 la llegaría a identificar con Daimiel,
mientras que A. Fernández-Guerra 64 y E. Saavedra 65 la colocan en el Cerro de
la Mesa junto a la laguna Colgada, de las de Ruidera, donde hay las ruinas
llamadas de la Ciudad de Lagos. Sin embargo F. Fita 66, I. Hervás y Buendía 67
y A. Blázquez 68 la sitúan en la localidad de Alhambra, de donde proceden, por
otra parte, diversos restos arqueológicos 69; esta última identificación es
igualmente mantenida por A. García Bellido 70, G. Alföldy 71 y otros 72.
No obstante, G. Arias por su
parte, (ME, 3, 1963, p. 57) planteó incluso la hipótesis de que este
sitio de Lamini sería distinto de Laminio (It. Ant., 446,
8) que lo localizaba precisamente en el caserío de La Pasadilla, a orillas del
Córcoles (vid., ME, 6, 1964, pp. 138-9; ME, 10, 1965, p. 258; ME,
11, 1966, p. 288-9; ME, 41, 1992, p. 11), hacienda a la que pertenece el
molino de su mismo nombre, situado en el cauce.
EL MOLINO DE LA PASADILLA: ENCUENTRO CON LA HISTORIA.
F. J. G.M
Este entorno, actualmente en el término municipal
de Villarrobledo, perteneció antes del siglo XIII, al amplio Alfoz de Alcaraz,
hasta que Alfonso VIII reconquistando dicha localidad en 1213, entregó la zona
en calidad de Señorío, al Arzobispo de Toledo don Rodrigo Ximénez de Rada. Este
Señorío se trasmitió a todos sus sucesores en el Primado de las Españas, más a
título honorífico que otra cosa y es el motivo por el que el municipio de
Villarrobledo, como antigua aldea de Alcaraz, al igual que otras poblaciones de
la zona, hayan pertenecido hasta el siglo XX
a la diócesis de Toledo (hoy de Albacete)
Por lo que la historia medieval de estos parajes,
se halla condicionada por los distintos sucesos políticos de la poderosa ciudad
de Alcaraz. Que durante el siglo XV, las luchas y pretensiones nobiliarias que
azotaban estas tierras tienen también su reflejo en su sociedad; cuando en
1.412, la villa de Robledo es entregada
a don Rodrigo Manrique, señor de las Cinco Villas, pero por poco tiempo, ya que
esta villa pasará a Juan Pacheco, en 1454, marqués de Villena, y fiel defensor
de la causa de Juana la Beltraneja, y por la que Robledo aprovechará esta
contienda para sublevarse del dominio y tiranía del marquesado, para tomar
partido a favor de los Reyes Católicos, adquiriendo el título de Villa-Robledo,
y el honor de la “Muy Noble y Leal”, año de 1476.
EL CAMPO DE MONTIEL: REALIDADES DE UNA NOVELA.
F. J. G. M
En pleno Campo de Montiel, Munera
es tierra de resonancias cervantinas y molinos de viento. Este término
municipal es el más septentrional de la comarca, con onduladas lomas de somera
vegetación, ideales para la caza menor. La morra del Quintanar, que fue un
poblado ibero de la Edad del Bronce, queda a cuatro pasos, no lejos de los
restos de la vía romana. Al viajero se le recomienda visitar la iglesia
románico-gótica de San Sebastián, que guarda un bellísimo relieve del XVI, y
pasear por estas calles en las que todavía se conservan fachadas de lo que fue
la recia arquitectura rural. No dejará de ver las ermitas de San Telmo y
Nuestra Señora de la Fuente, prolongando su paseo hasta los parajes de La Olma
y el nacimiento del río Ojuelo.
Respecto a los molinos de viento, el de la Bella Quiteria situado también
junto al río Córcoles, fue construido por el escritor García Solana, Cronista
Oficial de la Villa de Munera, en 1975, quien promovió un certamen poético que
sigue celebrándose anualmente. Hace referencia al pasaje de "El
Quijote" donde tuvieron lugar las célebres bodas de Camacho el rico con la
bella Quiteria. En los años siguientes, se construyeron en la misma parcela, la
"Casa de Basilio el Pobre" y la "Casa de Camacho el Rico",
los dos personajes masculinos relacionados con la "Bella Quiteria".
Tanto el molino como las dos casas, están dedicadas a museo del mobiliario y
menaje, típicos de la región. La idea inicial, fue dedicar este conjunto a
actividades culturales de todo tipo: exposiciones de pintura, tertulias
literarias, etc. Pero sin duda, destaca el Concurso literario conocido como
"Molino de la Bella Quiteria", donde se premian trabajos realizados
tanto en poesía como en prosa. La particularidad del concurso es, que no se
entregan premios en metálico, sino que los galardonados reciben unas valiosas
piezas de cerámica, expresamente diseñadas para la ocasión por el ceramista
conquense Adrián Navarro Calero.
Situación: confluencia Ctra.
Valencia – Badajoz km. 387 y Ctra de El Bonillo.
Respecto a la Ermita de San Telmo,
presenta formas toscas de reducido tamaño y marcado carácter popular. Su
emplazamiento fue elegido por don Antonio Aguado y su esposa doña María Santos
Blázquez en el año 1.800. Es la más pequeña de España. Sus medidas así lo
revelan: 2,08 m de altura desde el piso hasta el punto más alto de su irregular
bóveda; 1,37 m de ancha, y 1,85 de fondo. Desquitando la que ocupa la mesa del
altar, el espacio útil de esta ermita se queda en cuatro metros y ciento
cuarenta centímetros cúbicos.
Está cavada en una gran roca que
se alza en uno de los puntos más bellos del término municipal, al suroeste del
casco urbano, junto al margen derecho del río Quintanar. Encima de la puerta se
encuentra una inscripción en la piedra que dice así: "Se hizo por don
Antonio Aguado y doña María Santos Blázquez, su mujer. Año 1.800. Reinando
Carlos III". Fue edificada en agradecimiento por haberse salvado
milagrosamente de un naufragio el citado matrimonio, ocurrido en 1799.
Situación: en el paraje de San
Telmo, a 7 kms. de Munera, en dirección a Navamarín.